Crónicas desde el Cottolengo de Buenaventura, Colombia

12 de agosto

¡Hola chicos! Ya he llegado a Buenaventura, a la casa del Cottolengo. Todo bien, el viaje un poco paliza pero ya me he echado una siestecita e incluso una ducha y estoy casi recuperada. Me han recibido con los brazos abiertos. Si finalmente pudiera usar el Wifi ya os contare con más detalle.

Un abrazo,

Inma

15 de agosto

¡Hola chicos!

A ver si puedo engancharme 5 minutos al wifi y os mando este mail.

Estoy muy bien. Los días aquí son muy intensos y casi no saco un ratín para escribir, tampoco tengo acceso siempre a la red.

La casa donde estamos es como un recinto grande, como con departamentos, uno para las monjas, varios para las enfermas y uno para los voluntarios, donde yo estoy. Hay muchas niñas. La mayoría tienen retraso mental en distintos grados, problemas motores, crisis epilépticas y problemas de conducta. Estoy revisando las historias para intentar saber las causas, pero es imposible. La mayoría no han ido nunca al médico, han llegado así de pequeñitas y así están creciendo.

Junto con la hermana Eva, que es la enfermera, estamos ajustando algunos tratamientos, para que estén lo más controladas posible. Tenemos una bebé, Karen, con una hidrocefalia y un mielomeningocele operado que ha tenido a bien recibirme con una neumonía, rezad por ella para que salga adelante. También tenéis que rezar por Alejandra, que está hasta arriba de secreciones y encima no nos para de hacer crisis, tiene sólo 2 años. A esta vamos a intentar llevárnosla a Popayan a hacerle una gastrostomía, porque por lo visto en el hospital de aquí entran pero no salen. A pesar de todo esto el ambiente es alegre, de verdad. Es impresionante ver como las mayores que no están muy mal cuidan de las pequeñas y ayudan en la casa, ya os enseñare alguna foto. Las monjas son como verdaderas madres.

Lo que más me llama la atención es que viven con ellas. No es una institución donde se hace un servicio, sino donde se las acoge como en una casa. Mañana, tarde y noche. Se nos va muchísimo tiempo en dar comidas, limpiarlas después, cambiar pañales y acostarlas, pero a mi esto es lo que me resulta más divertido y lo hago con gusto.

Os voy a mandar una foto de Juanita y Estrella.

Os mando un fuerte abrazo.

Inma

25 de agosto

Hola chicos, os presento a Karen, la benjamina de la casa.

Es una de las que estaba más malita cuando llegué y poco a poco va saliendo adelante, ya la sacamos al jardín y todo. Yo sigo bien. Al final no iremos a Popayan, que el país sigue con muchas revueltas y no es seguro. Un beso muy fuerte.

Inma

29 de agosto

Hola amigo,

Te escribo desde Colombia. Me he venido 20 días de mis vacaciones a la casa del Cottolengo de acá, para ayudar un poco con la atención médica de las niñas. Estamos en un barrio marginal de la ciudad de Buenaventura, extremadamente pobre, con las calles sin asfaltar, llenas de piedras y barro. Las niñas que viven aquí son grandes discapacitadas, por lo que les es imposible a la mayoría el sólo hecho de salir de casa. Están aquí desde pequeñitas y muchas nunca han recibido atención médica y menos visita por un neurólogo. Hay veces que tengo un sentimiento de impotencia tremendo, porque no se cómo hacer con los medios de aquí para que estén mejor, especialmente alguna. Entonces me quedo mirándolas conmovida y le pido al Señor que llegue a donde no llego yo. Es una buena cura de humildad diaria lo que estoy viviendo.

Hay veces que pienso que es injusto que haya tanto derroche de sanidad en España y que estas niñas estén así, pero también pienso que son afortunadas de haber nacido aquí, porque si lo hubieran hecho en España muchas ni hubieran nacido, y aquí son cuidadas y queridas, y ellas lo saben, y esto es lo más importante que necesita uno para vivir.

Hoy después de comer empecé a inflar unos globos que había comprado para ellas ayer. No te puedes imaginar lo contentas que se han puesto, alguna incluso gritaba de la emoción, son superagradecidas.

Un fuerte abrazo, amigo,

Inma

30 de agosto

¡Hola amigos!

No me puedo resistir a mandaros esta foto. ¡Como veis aquí suplimos la falta de recursos con mucha imaginación!

Pasan los días y ya casi estoy a punto de hacer las maletas. En estos últimos días me estoy preocupando más de revisar el trabajo realizado y de enseñar a la Hna. Eva y a Ruth (la fisioterapeuta que trabaja en la casa) cosas que van a tener que ir asumiendo ellas cuando yo me vaya. Es estupendo tenerlas. Lo más importante es que quieren a las niñas, entonces su trabajo ya no es un trabajo “normal”, sino es la tarea fundamental del día a día. Es un gusto ver a Ruth trabajar con las pequeñas.

Ayer estuve releyendo el libro del Principito, y habla de su estrella y de su flor, única en el mundo porque le ha domesticado, ha establecido un lazo con él, de tal modo que él la necesita y la flor le necesita a él. Pues algo así me esta pasando a mi con estas niñas, me están domesticando… Creo que voy a tener que volver por aquí de vez en cuando…
Bueno chicos, si las revueltas no lo impiden y si sigue sin cortar la carretera de Buenaventura a Cali, el domingo cojo el vuelo y el lunes ya estoy por allá.
Un fuerte abrazo,

Inma